miércoles, 24 de febrero de 2010

Marmitako de ayer y de hoy

Este es un post que dejé en borrador hace meses. Concretamente lo que dejé fue sólo el título, por lo que no tengo muchas pistas de qué quería contar exactamente. Pero rebuscando en la memoria de mi cámara he encontrado una foto de aquel último Marmitako, así que ya tengo algo más que publicar.

Creo recordar que con este título me refería también a un intento de Marmitako anterior que no tuvo buen resultado, para el que utilicé una especie de "falda de emperador" incomestible... pero en esta ocasión salta a la vista que puse más esmero... e ingredientes de calidad. ¿La receta? Por supuesto de Simone.

Los colores de esta cazuela me han recordado de repente a otro plato tradicional que hice en estos últimos meses de ausencia: Pollo al chilindrón. Con permiso de la susodicha recurrí a un nuevo libro de recetas que quería estrenar, "Cocina para dos" de Gloria San Juan. Me lo regaló mi padre hace tiempo y ya sólo por eso le tengo mucho cariño, pero es que además es muy práctico.

Te quiero papá.

miércoles, 3 de febrero de 2010

The Jelen sin cooking

Buf! me da mucha pereza ponerme a dar explicaciones sobre este parón tan largo en mi blog, y tampoco tengo ganas de recapitular estos 4 meses de ausencia.

Resumiendo, los trastornos digestivos durante el primer trimestre de embarazo me dejaron totalmente "fuera de juego", no era capaz ni de leer nada relacionado con la cocina, con que mucho menos ponerme a cocinar; y cuando por fin me recupero, llegan las navidades y lo peor de todo: la obra de la cocina.

Pero aún sin la cocina amueblada, sólo con la placa instalada provisionalmente y cortando las verduras sobre la tabla de planchar, ya era el momento de volver, pero eso sí, despacito. Así que empiezo sólo con algunas pinceladas de lo más reciente, y el resto ya irá saliendo poco a poco:

1.- TOSTONES: han pasado muchos años de la primera vez que los comí en Aida. Lida era la excelente cocinera (y persona) ecuatoriana que me dio a conocer esta delicia sudamericana. No mucho más tarde los encontré en un restaurante cubano que mi santo y yo todavía frecuentamos, y por fin ahora me he decidido a hacerlos en casa según la versión colombiana de mi compañera Karina (gracias mil)

Para ilustrarlo, he recurrido a esta página que lo explica fenomenal http://karmafreecookingenespanol.wordpress.com/2008/07/20/tostones-de-platano/

Pero no todo iba a ser de color de rosa: no deja de ser un "frito", así que hay que comerlos con moderación :(

2.- ALBÓNDIGAS IKEA: otra cosa que conozco desde hace mucho tiempo pero que no me había decidido a incorporar a mi cocina, y el resultado también ha sido muy satisfactorio. Se trata de las típicas albóndigas suecas que Ikea sirve en sus restaurantes acompañadas de mermelada y salsa de nata, muchas veces promocionadas como menú infantil.

Pues resulta que el sábado pasado me encontré con el combo de oferta en la tienda Ikea Food, y no dudé en traérmelo a mi maltrecha cocina. Las pelotillas sólo tienes que hornearlas 15 minutos, la salsa es de sobre y se cuece 5 minutos, y el bote de mermelada no hay más que abrirlo.

Además, con la salsa que me sobró hice unos puerros gratinados + jamón y queso muuuuuuuy ricos.

3.- YOGURTERA: recuerdo que fue a comienzos del verano pasado cuando nació mi inquietud por fabricar mi propio yogurt en casa. Tuve al menos dos intentos fallidos utilizando unos recipientes de barro que metía en el horno, pero todo eso ya es historia... por fin tengo una yogurtera que se encarga de todo.

Tengo que reconocer que la verdadera impulsora de esta adquisición ha sido mi amiga Marta V., al confesarme las pasadas navidades que su novio le había regalado el aparato en cuestión. Eso me dio el último empujón que yo necesitaba para hacer lo propio y corrí a pedírsela a los Reyes Magos.

El descubrimiento ha sido mayúsculo y desde entonces no hemos parado de comer yogurt a todas horas porque está para chuparse los dedos (y a mí me viene fenomenal para cubrir mis necesidades de calcio). Mis truquillos: unas cucharadas de leche en polvo a la mezcla, azucararlo antes de la fermentación, y dejarlo reposar unas horas a temperatura ambiente antes de meterlo en la nevera.

Y para seguir perfeccionando nuestra técnica, este mismo fin de semana vamos a asistir en El Espíritu del Bosque a un curso de lácteos, donde aprenderemos a elaborar otras variedades artesanales de yogurt y queso. ¡Estoy encantada!

Y esto es todo por ahora, aunque espero poder seguir escribiendo regularmente cuando vuelva a tener cocina. ¡Feliz cumpleaños para mí!

sábado, 3 de octubre de 2009

Menú de fiesta otoñal

Este es un menú de buen rollo, de estar en casa tranquilamente y disfrutar de nuestra intimidad, de celebrar la llegada de una nueva temporada, y quizá de nuevas ilusiones...

Cuando elaboro un menú tan cuidadosamente es porque de vez en cuando me gusta hacer un día especial de un dia cualquiera, la frecuencia y la fecha son totalmente aleatorias, pero el motivo siempre es el mismo: demostrarles mi amor a mis seres queridos, cocinando para ellos.

Leyendo estas cursiladas parece que es primavera y tengo la sangre alterada, y un poco de verdad sí que hay, pero la cuestión es que quería preparar un homenaje para mi Anónimo y para mí, para nosotros, y me encanta hacerlo de la cocina a la mesa.

El menú costaba de 3 platos -un entrante, plato principal y postre-, regados con un tinto Claros de Cuba , reserva 2005 de la D.O. Ribera del Júcar, que estábamos reservando para una ocasión como ésta.

No voy a enrollarme mucho con la elaboración de los platos porque todos han sido sencillísimos de preparar tanto por sus ingredientes como por la técnica.

Tomates con crema de queso (CD nº 146): unas rodajas de tomate fresco gratinadas con un sofrito de cebolla, bechamel clarita de Maizena, y virutas de queso. Debía usar gorgonzola, pero cuando fui al Carrefour no me acordaba y compré un queso de cabra portugués que resultó estupendo. Qué bien que pude usar unas hojas de mi albahaca fresca para condimentar :)

Pastel de carne con cebollitas glaseadas (CF nº 141): en mi versión sustituí la carne de cerdo por jamón serrano muy picadito, y anadí unos champiñones al sofrito. Quedó realmente jugoso. En cuanto a la guarnición, era una idea que llevo arrastrando desde nuetras vacaciones en Italia (de las que me gustaría hablar en otro post), y La Cocinera me ayudó por fin a llevarla a cabo.

Le falta una salsita ¿verdad? He aquí mi error. Iba a servirlo con una salsa de zanahorias y piñones (pag. 47), pero siempre tengo el mismo problema con esta hortaliza, que se me queda dura y al triturarla no liga correctamente. Así que en el último momento tuve que recurrir a la clásica de tomate, también muy rica.

Gelatina de melocotones con salsa de frutos rojos (CD nº 146): la revista dice "flan", pero a mí si no lleva huevo como que no me pega. También dice fresas en lugar de frutos rojos, y zumo de manzana en lugar de naranja y limón... vamos, que hice lo que me dio la gana pero creo que acerté de pleno!

Y eso fue todo, pero he reunido muchas recetas candidatas que se quedaron a las puertas (como Madrid 2016), y me servirán para próximos eventos.

Feliz otoño a tod@s!

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Los puerros no son para el verano

Vaya chasco... me he puesto a buscar información sobre los puerros para documentar el post, y lo primero que descubro es justo lo contrario de los que yo pensaba: que la temporada del puerro no es precisamente la primavera-verano, sino los meses de septiembre a marzo que es cuando realmente maduran.

Pero mi intención era presumir de los puerros que hemos comido estos últimos meses procedentes de la huerta de L.A., y voy a hacerlo igualmente ;). Éste es el primer año que mis suegros plantaron puerros, y todos estamos muy contentos. Para ser sinceros, son unos frutos un tanto raquíticos comparados con los que estamos acostumbrados a ver en el mercado, pero de sabor muy rico.

La mayoría de recetas que tengo seleccionadas son de puerros gratinados, bien con queso, nata o bechamel (CF nº 139 y 141 por ejemplo), que en la mayoría de casos proponen la alternativa de sustituirlos por palmitos. También hay otras muchas que consisten en prepararlos en forma de rollitos con jamón, y eso es precisamente lo que hice este verano. Véase aquí la muestra junto a una minitortilla.

Ayer sin ir más lejos cociné unos Tortellinis con purrusalda del CD nº 145, fantásticos tanto por la crema (condimetada con orégano) como por la pasta rellena de ricotta y espinaca de eismann. Últimamente no estoy demasiado acertada ni con la presentación de los platos ni tampoco con las fotos, pero siempre nos quedará el scáner...

Además del cultivo ecológico, los puerros también han llegado a nuestras vidas a través de conservas El Juncal (gracias a Silvia por su importación), y para estos otros he reservado otra elaboración clásica: los puerros con vinagreta. En el mismo bote viene la receta, y si no siempre se puede consultar la de Simone, ilustrada magistralmente por Secocina.com. Pero salvo esto último, no se me ocurre nada bueno que decir sobre el resultado, así que pongo la foto del frasco, que al menos encierra mejores expectativas.

En cuanto a la tradicional vichyssoise, no soy muy aficionada a las cremas frías de verduras (salvo el gazpacho y el samorejo), pero si la huerta sigue produciendo habrá que probarla ¡y tan contentos! Y para poner el toque sofisticado a este repertorio de recetas, unos Bocaditos de puerro y manzana (con patata) del CF nº 139, que me encantaría hacer para mi próxima "recepción" en casa.

Esto es todo lo que ha dado de sí el puerro este verano, pero promete seguir muy presente en mi cocina a lo largo de todo el año :)

lunes, 28 de septiembre de 2009

La huerta: ¡hasta el año que viene!

Realmente esta despedida ha sido ya hace unas semanas, pero hoy la repito aquí formalmente con estas fotografías todavía veraniegas.

A los puerros ya los conocéis de un post anterior, pero os presento a esta bonita calabaza manchega y estos hermosos tomates gallegos.

La primera nos la dio mi suegro, que según nos contó procedía de una cosecha no apta para el comercio, y por eso el agricultor las regalaba a todo el que quisiera darles otra oportunidad. Nosotros se la dimos, pero el resultado fue bastante mediocre, aunque creo que tuvo más culpa nuestro esceticismo que su calidad real. El caso es que sólo hice unos bastoncitos fritos (rebozados con harina, ajo y perejil), y aunque estaban muy ricos tiramos el resto de la calabaza.

En cuanto a los tomates, una auténtica delicia. Eran del pueblo de la madre de Sonia, y ella y Enrique nos los regalaron un día que vinieron a casa. Qué sabor tan intento, qué jugosos, los mejores tomates que he comido este verano, si hasta me bebía el jugo de las ensaladas...!

De eso sabe mucho mi suegra, que este año ha tenido litros y litros de zumo de tomate de su huerta, y eso sin triturarlos, sólo con dejarlos escurrir después de troceados. Y con los trozos hizo pollo con tomate, conejo con tomate, magro con tomate (de los que hemos dado buena cuenta), pimientos con tomate, tomate frito, pisto... ja ja ja, ¡lo que cunden los productos de una huerta!

Por último, un homenaje a las hierbas aromáticas que también han crecido este verano en L.A. y que aún siguen en mi cocina, ¡por fin he encontrado un sitio donde sobreviven!. Aunque ahora la hierbabuena está pachucha, confío en que saldrá adelante.

Guiso de patatas con chorizo [y pimientos]

Hoy he vuelto a hacer este plato en casa para 6 personas, una de mis recetas de cabecera desde que la descubrí hace años en la web de Karlos Arguiñano. He estado buscando la misma página para pegar aquí el enlace y no la he encontrado, pero esta otra referencia es también muy buena: Patatas a la riojana, o guiso de patatas con chorizo.

No le dedico este post al guiso sólo porque lo haya hecho hoy, sino porque hace unas semanas lo preparé en las fiestas de mi pueblo para cenar todos juntos en la peña. Comida para 10-12 personas, no todas de confianza, asi que fue todo un reto y quería mencionarlo aquí en mi blog :)

En resumen, este guiso es para mí una apuesta segura cuando se trata de una comida popular o informal para un grupo numeroso de personas, por ejemplo en el campo. Facilísimo de hacer, servir y comer, barato, con ingredientes sencillos y tradicionales que gustan a todo el mundo, y muy sabroso.

Tengo que aclarar que yo no utilizo pimiento morrón rojo sino verde, y ahora me planteo si quizá debería probar a condimentarlo con el pimiento choricero (¿o son ñoras?) que tengo en la despensa. Para empezar, creo que debería aclarar bien la diferencia entre pimiento rojo seco, ñoras, pimiento choricero, etc.

Para ello he encontrado este enlace muy completo: http://www.sabormediterraneo.com/r3.htm. Y con eso, y un poco de Wikipedia y Consumer, he llegado a las siguientes conclusiones: las variedades de pimiento se clasifican en dos grandes grupos según su sabor en dulces y picantes. Los dulces pueden ser rojos, amarillos o verdes, de forma y tamaño diferentes. Dentro de este grupo se incluyen tanto el pimiento morrón como el dulce italiano. Entre los picantes figuran los populares pimientos del piquillo, del Padrón y los de Gernika.

El pimiento choricero es una variedad del pimiento rojo que se suele secar al aire en ristras para que se conserve mejor, y se emplea en la cocina sólo la pulpa hidratada del mismo. La ñora aunque es un pimiento que se seca también al sol, se distingue claramente del pimiento choricero en que éste último es más alargado, mientras que la ñora es casi redonda. Ambos no se deben intercambiar en las recetas (en esto se insiste mucho en todos los sitios), los sabores son muy diferentes y los resultados del plato pueden ser muy desagradables e inesperados.

Con ñoras puedo hacer salsa romesco, mojo picón o un arroz a la alicantina. Con pimiento choricero haría una salsa vizcaína y otras para acompañar pescado, o unas sopas añejas de pan y ajo. No sé, me gusta todo... ;)

Nota 18-05-10: en el Cocina Fácil nº 146 de enero 2010 viene una receta de Patatas Riojanas enviada por una lectora. Así he sabido que este plato tiene 405 Kcal, ¡qué poquitas!

lunes, 14 de septiembre de 2009

El puré de patata

Los deseos de mi Anónimo son órdenes para mí, así que aunque todavía no estoy preparada para reanudar mi actividad bloggera al 100% de mi rendimiento, debo hacer una breve mención del aludido.

Adoro el puré de patata, pero eso no tiene nada de especial puesto que es una receta básica, sencilla, natural y yo diría que indiscutible. La cuestión es que me gusta ¡¡el de sobre!! Estoy casi segura que se debe a algún tipo de asociación emocional que hago inconscientemente con algún suceso de mi infancia...

Puede ser que lo relacione con el "Puré de cumpleaños" que mi abuela Carmen nos preparaba a mí y a mi hermano en Sauquillo cuando éramos pequeños. Nos encantaba, y siempre se lo pedíamos para cenar. Pero el suyo era mucho menos espeso porque llevaba mucha leche (para crecer supongo, je je)

También tengo muy buenos recuerdos de cuando mi madre nos dejaba preparar el puré de sobre, y nos confiaba la responsabilidad de medir el agua, la leche, la mantequilla... y luego echábamos los copos y empezaban a engordar "tan ricamente". Luego estás deseando que pase el tiempo estipulado en el paquete para poder removerlo y que quede esa textura tan suavecita como por arte de magia.

En el comedor del colegio también nos lo ponían, lo que a menudo nos ayudaba a enmascarar una carne insufrible, y aunque de aquella comida no es fácil conservar un buen sabor de boca, sí se tiene nostalgia de esa etapa en general: las bromas en la fila, el ritual del autoservicio, las cocineras tan cariñosas (no todas claro), los profesores desviviéndose porque comieras bien, el recreo de después... Todavía hoy cuando como en algún comedor colectivo de ese tipo, reconozco olores y sabores de entonces que me resultan entrañables :)

Ya lo ves niño, todo eso y más significa para mí el puré de patata, y por eso lo hice el otro día para acompañar nuestras burguer pavo-pollo de Mercadona. Pero lo bueno vino después, que se me ocurrió hacer una masa con el sobrante + salteado de berenjena + jamón serrano + cebolla y ajo y preparar estas hermosas croquetas.

La próxima vez intentaré hacer una foto del interior, pero es que una vez nos ponemos a comer pierdo la noción... Hasta pronto!