sábado, 8 de mayo de 2010

Recetitas del día a día

¡Qué gusto da comer en casa! tengo tantas oportunidades de probar recetas nuevas... y por fin liberarme del hándicap que supone el traslado, conservación y recalentamiento de la comida en el trabajo. Hay ciertos platos que al día siguiente de hacerlos no son ni la sombra de lo que eran recién hechos (al contrario de lo que decía hace unos días sobre los que mejoran con el reposo), y eso al margen de la satisfacción que da comerlos inmediatamente, sin tener que esperar con la miel en los labios.

+ Pastel de melva (consumer): pues sí, otra vez encontré en la pescadería un pescado vistoso y barato con el que experimentar. Esta vez se trataba de melva y tuve el acierto de pedir los lomos por si acaso no podía cocinarla entera. Enseguida vi que aquello no iba a ser fácil porque por dentro tiene un aspecto de lo más desagradable, sangrante y de olor intenso, tanto que se me revolvió el estómago al cocerla y limpiarla.

Pero al fin me hice con ella y preparé un pastel clásico con las indicaciones de consumer para otros pescados grasos (p. ej. caballa, palometa, jurel, salmón, atún, etc.): 1 kilo de pescado desespinado y cocido, 2 dl de salsa de tomate, 4 huevos, 1 dl de nata líquida y 40 minutos al baño maría.

Al día siguiente se disiparon todas mis dudas: servido con mayonesa, patata cocida y ensalada de tomate estaba buenísimo, y otro día lo probé con pimientos asados y unas aceitunas verdes y también me encantó.

Ya sé que la presentación no es muy artística, pero cuando tengo hambre no puedo pensar...

+ Tortitas de patata (CD nº 146): esta receta ya la hice el verano pasado un día de vacaciones que vino mi madre a comer. En el original están guarnecidas con verduras de temporada (de la huerta) y atún, pero el otro día les puse champi de lata, cebolla rehogada y gambas. Me parece una forma original de comer variado y saludable, pero el resultado tampoco es demasiado sabroso la verdad. Seguiré intentándolo :)

Así es como salieron del horno con mi nuevo salvabandejas de silicona de la marca Lékué. Gracias a una promoción de electrodomésticos me regalaron una selección de productos muy prácticos: un molde rectangular, otro redondo, unos para magdalenas individuales y también un pincel. Tienen muy buena pinta, y es que "se conoce" que es una marca muy buena. He visitado su web y desde luego tienen productos muy innovadores y funcionales.

Pues nada, aquí me quedo pensando qué hacer para la próxima semana, mmmmmmm

jueves, 6 de mayo de 2010

Calcio, calcio y calcio

El tema me trae de cabeza desde que supe que estaba embarazada, y más aún cuando poco después desarrollé un repentino rechazo a la leche que me obliga constantemente a buscar otras alternativas para cubrir mis necesidades de calcio. ¡La imaginación al poder! y el queso y el yogurt hacen el resto.

Es cierto que en esto la yogurtera me ha ayudado muchísimo porque así no me da ninguna pereza comer yogures, ¡están tan ricos! Los hago con leche enriquecida en Ca y además les añado un extra de leche en polvo, que también intento disimular en mis guisos siempre que puedo y me acuerdo...

Luego está el queso fresco, que lo he descubierto de cabra y me encanta con membrillo, el tradicional queso de untar, las cuñas de queso tierno light de El Ventero o Entrepinares, y los eternos quesitos. Las posibilidades son inmensas, y mis esfuerzos por introducirlos en la cocina (no sólo entrehoras) también.

Allá van unos cuantos ejemplos de esta última semana. Say cheese!

+ Quesada (La Cocinera): este pastel lo hice por tres motivos: porque quería gastar algo de queso fresco que se iba a estropear, porque hacía mucho que no usaba el robot, y porque sobre todo ahora que como en casa me apetece comer postre, y también variar los desayunos... Y me gustó mucho, estaba realmente rica y los ingredientes y elaboración muy sencillos. Merece la pena repetir.

+ Pollo con salsa de queso (CM nº 173): una receta de lo más tonto pero que ha sido todo un hallazgo. Bates unos quesitos con sofrito de cebolla y ya tienes una salsa de queso para bañar unos filetes de pollo a la plancha. Si además añades al conjunto unos champiñones salteados, el plato es espectacular! Sencillo, ligero y riquísimo.

+ Tarta de queso, one more time: he hablado de ella hace muy poquito pero contraataco. Como con la quesada, otra vez quería deshacerme de una tarrina de queso de untar de Mercadona (marca Viking, que no me gusta) y tener un dulce en la nevera. Volví a recurrir a las recetas de siempre (CF nº 142 y 144, etc) pero esta vez llegué a otras conclusiones.

Hay dos formas de cuajar esta tarta: 1) en caliente, con huevo entre los ingredientes y al horno, 2) en frío, sustituyendo el huevo por gelatina y metiendo en la nevera. Las últimas veces la he hecho en frío, así que próximamente tengo que hacerla al horno para comparar, y en esto que me he acordado de la receta que me dio Sonia... ¡ya tengo escusa para repetir!

Hasta la próxima.

Nota 10-10-2010: indico enlace de Consumer sobre "Variedades de tartas de queso", un resumen excelente sobre las distintas formas y claves para elaborarlas, en frío o caliente, dulces o saladas.

lunes, 3 de mayo de 2010

Menú 1er Día de la Madre

En realidad se trató de un menú para MI madre, que junto con mi hermano y el López vino a celebrar este día a mi casa. Pero será el próximo año cuando yo espero disfrutar por primera vez y de verdad de ese homenaje tan bonito. Mientras tanto y siempre: ¡Felicidades Mamá!

La comida no pretendía ser sofisticada sino algo casero y familiar: Albóndigas. Y el acompañamiento también, unas patatitas fritas cortadas en dados y un montoncito de arroz blanco.

Poco más puedo decir, salvo que puse especial cuidado en la salsa porque hacía tiempo que le había perdido "el punto". Así que leí de aquí y de allá, y utilicé la proporción de 1/2 l. de agua, 1 copa de vino/brandy, 1 cebolla y 1/2 vaso de tomate triturado (para 1/2 kg de carne). Coció 15 minutos y la pasé por el chino.

Todavía cometí un error, y es que no es suficiente cocer las albóndigas en ella para que espese inmediatamente. Sin embargo por la noche sí estaba espesita como yo la quería. Así que para otras ocasiones tengo dos opciones: espesarla en su elaboración con un poco de harina tostada, o bien preparar la receta con antelación.

Siempre que pueda me decantaré por éste último procedimiento, al que mi libro de cocina se refiere así: Cuando dejamos reposar el alimento en su salsa una vez cocido, éste mejora porque se asienta, distiende y absorve sustancias y aromas de la salsa. De ahí el dicho popular de que ciertos guisos es mejor comerlos de un día para otro.

En el postre sí quería innovar pero también con algo sencillito, y aproveché que es temporada de fresón para hacer una de las múltiples recetas que en estos meses proponen las revistas de cocina: Copa de yogurt y fresones (CM nº 173). Mi toque personal fue añadir al puré de fruta unos frutos rojos de los que suelo tener en el congelador, y la curiosidad es que por fin utilicé las fresas que había congelado yo misma. El yogurt casero, por supuesto.

Y hasta aquí mi menú dominguero.

Nota: ¡no pensarse que el plato de albóndigas de la foto fue lo que serví en la comida! son las dos pelotillas que sobraron y que mi Anónimo se comió en la cena (le encantan)

viernes, 30 de abril de 2010

Menú 1er Día del Padre

Pasado mañana ya es el Día de la Madre y todavía tengo en el borrador este post donde iba a contar el menú especial que hice para el pasado 19 de marzo, así son las cosas...

Como me gusta hacer cada cierto tiempo, quería dedicar a mi Anónimo un día especial, y eso casi siempre significa una comida o cena preparada con mucho cariño y esmero. Y qué mejor ocasión que el Día del Padre...

El menú fue el siguiente:

Sopa de pera y puerro con jamón (CF nº 135): nada más leer el título, la combinación de sabores me pareció superoriginal. No nos defraudó, aunque mejor reservarla para momentos puntuales. El jamón creo que hubiera sido más apropiado en virutas.

Solomillo Wellington (CF nº 148): de esta receta me encantaron los ingredientes, tan nobles: foie, nata, setas, vino dulce, trufa... Una delicia, aunque fue bastante complicado dominar y sellar el envoltorio de hojaldre. A esta técnica es a la que se refiere la denominación Wellington que ya utilicé en la cena de Nochevieja de hace 2 años con una muselina de pescado.

Tarta de queso con mermelada de arándanos (CF nº 144): de esta tarta tan clásica tengo mogollón de versiones. Para hacer ésta también me documenté con el CF nº 142 y el curso de repostería del Espíritu del Bosque. Las proporciones de queso, nata y gelatina variaban bastante de unas a otras y al final creo recordar que hice una media. Estaba muy muy rica pero quizá no lo bastante consistente sino más bien "cremosita".

Estuvo bien ¿no? A mi Ánónimo le gustó mucho, y a mí con eso me vale :)

Nota 24-05-10: Adjunto enlace a consumer de esta información publicada hoy: "Asar solomillo envuelto en hojaldre. El solomillo Wellington es una técnica francesa que termina de cocinar la carne asada envuelta en hojaldre en el horno"

viernes, 23 de abril de 2010

Flanes y allegados (II)

Y hablando de flanes, ya aprovecho para comentar un par de recetas dulces que he hecho recientemente.

La semana pasada se celebraron en mi casa unas "Jornadas Gastronómicas del Huevo". El motivo: que tenía más de 20 huevos en la nevera y había que darles salida cuanto antes... Total, que hice huevos rellenos el lunes, flanes de huevo el martes, pastel de verduras el miércoles, y tortilla de patata el jueves. Sí, ya sé que no se debe comer tanto huevo en la misma semana -mi dieta indica de 3 a 5 uds.-, pero tuve que hacer una excepción para no tirarlos :(

Pues al final acabé tirando huevos, leche, y todos los ingredientes de los flanes porque fueron desastrosos. El problema fue que confundí la medida de la leche de Simone con la de La Cocinera, y me pasé en 1/4 litro. Pero lo peor fue que no estaban en absoluto dulces ¡¿por qué?!

Hoy por fin lo he entendido. Resulta que las últimas tandas de yogures que he hecho tampoco estaban quedando dulces, así que he deducido que se trataba del edulcorante que he estado utilizando: el aspartamo. Y así era, ya que según he leído en consumer, y ya después en el bote, se descompone y pierde su poder edulcorante con el transcurso del tiempo, cuando se conserva en líquidos a temperaturas superiores a 30°C. Dicho de otro modo, no es apropiado para alimentos que se vayan a cocinar.

En fin, ahora viene lo bueno: Flanes de manzana. Sólo con un par de huevos, leche y un poco de maizena, puede aprovechar una manzana reineta que me había sobrado de mi merienda a lo "Bree Van de Camp" del sábado pasado...

Bueno, como siempre se me van acumulando los temas. Me refiero a la merienda que preparé el otro día en casa para mis amigas del cole. Hice un Hojaldre de Manzanas del libro "Mis tartas", y las Galletas de naranja de Spoom, y creo que resultó muy bien :)

Conclusiones: el aspartamo no vale para cocinar, la manzana encoge muchísimo al asarla, la crema pastelera conviene moverla con varillas, y los flanes ganan enteros con nata montada y extra de caramelo líquido después de desmoldarlos.

Ahí queda eso!

Nota 30-04-10: no puedo dejar de comentar que al día siguiente de publicar este post me compré el nº 174 de la revista "Comer bien" y casualmente incluía una sección dedicada a "Flanes salados y dulces", y concretamente venía la siguiente receta. ¿No es curioso?

jueves, 22 de abril de 2010

Flanes y allegados (I)

Por fin me decido a dedicar un post a este tipo de preparaciones que tanto me gustan, no sólo por su sabor sino también por lo interesante que me parece la técnica, tan versátil y tan práctica.

Siempre me ha inquietado cuáles serían las diferencias entre lo que se denomina flan, pudin (o budin), pastel, etc., porque encuentro muchas recetas muy parecidas con distintas denominaciones. Hoy por fin he encontrado un artículo en consumer que me ha permitido unificar conceptos:

«Flan, budín, pastel o tarrina son diferentes formas de llamar a unas recetas que, con sutiles diferencias, tienen en común que se preparan en moldes y resultan más o menos compactas. Estos platos pueden servirse fríos o calientes, según la estación del año, y permiten combinar prácticamente cualquier tipo de verdura, carnes o pescados.

Desde el punto de vista nutricional se trata de un plato completo ya que el ingrediente obligatorio es el huevo y, en numerosas ocasiones, los lácteos. Supone una excelente manera de aprovechar alimentos que han sobrado del día anterior, haciéndolos más apetecibles.

Para su elaboración, sea cual sea el relleno se dejará enfriar un poco antes de hacer la mezcla con el huevo. De lo contrario, empezará a cuajar y la mezcla no será homogénea. Para conseguir un pastel más esponjoso deben batirse las claras a punto de nieve.

En el momento de rellenar el molde hay que dejar un espacio de un dedo de grosor como mínimo para que pueda subir la mezcla. En el caso de que se prepare de un día para otro, el pastel ganará en sabor y quedará más compacto.

Si el pastel o el flan se cocinan al baño maría quedarán mucho más suaves, aunque tardan más en hacerse que si se cuece directamente al horno, en cuyo caso se formará una corteza dorada y crujiente en su superficie.

Finalmente, para saber si el preparado está bien cuajado, se aprieta suavemente la superficie del pastel para comprobar que no sale líquido, o bien se pincha con un palillo o cuchillo, que deberá salir limpio».

Según mi criterio, yo creo que el flan es la menos compacta de esta preparaciones, por hacer un mayor uso de sustancias líquidas (huevo, leche, purés). En cuanto al pudin, me parece que se caracteriza por tener pan, patata u otro almidón en su composición, por lo que su textura se hace más harinosa y consistente. Y sobre el pastel, yo diría que es donde menos líquido se utiliza, siendo protagonistas el resto de ingredientes sólidos (carne, pescado, verduras).

Tengo seleccionadas multitud de recetas de este tipo, pero una de las que más me han gustado es la que hice la semana pasada: Pastel de verduras del CF nº 135. De ésta me llamó la atención los taquitos de jamón cocido rehogados con cebolleta, y el queso rallado en la mezcla.

Una de las claves del éxito creo que fue la forma de las verduras, que coincide con lo que he leído hoy en consumer: «... es importante que queden algo crujientes una vez cocidas. De esta manera, se aprovecha más su valor nutritivo y se obtiene un resultado óptimo de textura y sabor».

Creo que con estas anotaciones tengo mucho más claro lo que es cada cosa y todas en general, así que a partir de ahora prepararé mis recetas de flanes, pudines y pasteles más contenta :)

viernes, 16 de abril de 2010

I love ARROZ

Es que me encanta cocinar con arroz, por su capacidad para combinar con cualquier ingrediente, pero además por su textura y sabor suaves, y también por su fácil digestión.

Me gusta especialmente hacerlo con pescados y/o verduras, así que os podéis imaginar que adoro los arroces mediterráneos. Yo el sábado pasado hice una paellita, que como cualquier paella casera se trata de una interpretación muy personal de la valenciana original -si es que existe un concepto universal de ésta-, así que hace tiempo que la preparo sólo para aquellos que sé que la van a disfrutar sin ningún prejuicio.

Pero no voy a hablar de esa elaboración sino de una Cazoleta de arroz al horno que hice semanas atrás. La receta viene del CF nº 146, que incluye una sección dedicada a recetas de arroz clásicas (yo encantada), y consistía en un guiso de arroz con verduras terminado en el horno con queso rallado.

Mmmmm, qué cosa tan rica! Ahora que veo la foto recuerdo que le eché unos taquitos de jamón serrano que le daban un gusto buenísimo. Sin duda es una receta para repetir.

Éstas son otras recetas con arroz que tengo en lista de espera:

+ Arroz con chirlas y lentejas (CF nº 134)

+ Arroz con sepia (CF nº 134)

+ Arroz con salchichas (CF nº 136)

+ Croquetas de arroz (CF nº 144)

+ Pimientos rellenos (CF nº 144)

Ojalá pudiera comer arroz todos los días para hacerlas cuanto antes, pero por desgracia no todas sus propiedades me convienen, como el alto valor energético y el poder astringente :(

Hasta otra